Un movimiento hacia una mejor calidad del proceso educativo requiere del involucramiento activo de todos los agentes implicados, es decir, director y maestros tienen que comprender que para esto requieren un cambio de actitudes, y estar dispuestos a modificar las mismas y a ser consecuentes con esta decisión de cambio, ya que en un proceso de mejoramiento de la calidad, se transforma la cultura de la organización.
Un cambio cultural sólido debe estar sustentado en valores claros, compartidos y practicados por todos en la escuela, los más importantes son: la preocupación central por la satisfacción de las necesidades de nuestros beneficiarios y el desarrollo humano de las personas que interactúan dentro de la escuela y en torno a ella.
Debe de existir un trabajo en equipo, es decir, la existencia de “círculos de calidad”, estos son grupos que desempeñan voluntariamente, actividades de mejoramiento y control de calidad.
La filosofía de la calidad sostiene que las personas se realizan en su trabajo y se desarrollan como personas, cuando participan creativamente en su mejoramiento, y cuando lo hacen en equipo, reconociendo que por sí solos no pueden modificar los procesos que condicionan su quehacer; esto debe estar presente en todo la organización, y debe ser conducido y estimulado por su director.
Algunos problemas que pueden plantearse en pequeños equipos para resolverlos son:
1. La participación de los alumnos en el proceso del aprendizaje.
2. El fortalecimiento de la lectura y escritura.
3. El mejoramiento del entorno físico.
4. El problema del rezago escolar.
No son los docentes los únicos integrantes de una escuela, ya que esta debe convertirse en una comunidad educativa en la que participen activamente alumnos, padres de familia y miembros de la comunidad. La calidad educativa les concierne a todos.
Comentario:
Como se menciona en este capítulo, el trabajar en equipo trae mayores beneficios, ya que como se dice comúnmente seis manos pueden más que una, además para que haya mayores avances debe de existir intereses en común de todo el personal educativo, y de esta manera no se presenten desacuerdos, ya que obviamente el principal objetivo de todos ellos es lograr avances en la calidad educativa; como se menciona en la lectura características clave de las escuelas efectivas de Mortimore, es importante que exista una visión y objetivos compartidos , es decir fomentar un propósito común, y de esta manera lograr de manera efectiva los objetivos más difíciles.
Además hay que tomar en cuenta que no solo es la participación del personal de la escuela, sino también de los alumnos, padres de familia y miembros de la comunidad, ya que como se mencióno en este capítulo, la calidad educativa les concierne a todos.
Schmelkes S. (1995). La calidad depende de todos los que participan en el proceso. En: Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 55-64). México DF., SEP.